© Copyright (c) 2021 Telemundo. Pfizer prepara una tercera dosis de su vacuna contra el COVID-19 por la variante delta pero la FDA y los CDC le dicen que no hace falta

Las farmacéuticas Pfizer y BioNTech anunciaron este jueves que están desarrollando una dosis de refuerzo de su vacuna contra el coronavirus para proteger contra la variante delta, que se ha convertido ya en predominante en Estados Unidos y amenaza con provocar otra oleada de contagios por su alta transmisibilidad.

Estudios científicos han determinado que tanto esta vacuna como las de Moderna y Johnson & Johnson protegen contra la variante delta, aunque en el caso de las dos primeras es necesario recibir ambas dosis. Una inyección adicional tiene el potencial de preservar “los más altos niveles” de inmunización contra todas las cepas del virus.

Las farmacéuticas aseguraron que los estudios preliminares sobre la eficacia y seguridad de esta dosis de refuerzo han mostrado buenos resultados y en las próximas semanas pedirán autorización a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para que sea aprobado su uso de emergencia en Estados Unidos.

“Las evidencias observadas en el mundo real [frente a los estudios clínicos] proporcionadas por el Ministerio de Sanidad israelí muestran que la eficacia de la vacuna disminuye a los seis meses”, indicaron las farmacéuticas en su comunicado.

“Estos hallazgos coinciden con el análisis en curso del estudio en fase 3” de las farmacéuticas, añadieron Pfizer y BioNTech, indicando que, en su opinión (que deberá ser corroborada por las autoridades federales), puede ser necesaria una tercera dosis entre seis y 12 meses después de la vacunación completa con las dos dosis actuales.

[¿Es seguro mezclar vacunas contra el COVID-19? ¿Puedo reforzar la dosis única de Johnson & Johnson con otra de Moderna o Pfizer?]

Sin embargo, las autoridades reaccionaron de inmediato, aclarando que «los estadounidenses que han sido completamente inmunizados de momento no necesitan una inyección de refuerzo».

«Estamos preparados para una dosis de refuerzo cuando y si la ciencia demuestra que se necesitan», indicaron los CDC y la FDA en un comunicado.

Los estudios iniciales muestran que una dosis adicional administrada seis meses después de la segunda inyección aumenta los niveles de anticuerpos entre cinco y 10 veces contra la variante beta, la detectada inicialmente en Suráfrica; y también potencia las defensas contra la variante delta.

El director de innovación médica de Pfizer, Mikael Dolsten, dijo en entrevista con la agencia de noticias The Associated Press que la solicitud formal ante el Gobierno estadounidense se hará en agosto.

Pero la autorización de la FDA sería solo un primer paso. Para que los estadounidenses reciban una tercera dosis, las autoridades de salud pública tendrían que hacer esa determinación, explicó el doctor William Schaffner, experto en vacunas de la Universidad de Vanderbilt. Horas más tarde la FDA y los CDC dijeron en un comunicado que no juzgaban pertinente vacunar.

“Las vacunas fueron diseñadas para que no terminemos en el hospital” y han seguido brindando esa protección frente a la variante delta. Inyectar a un gran número de personas con una tercera dosis representaría sería «un gran esfuerzo, cuando apenas nos esforzamos para que las personas reciban la primera dosis».

Actualmente solo el 48% de la población de Estados Unidos está completamente vacunada, y como en algunas partes del país las tazas de inmunización son mucho más bajas, esto ha provocado que haya zonas que están volviendo a la normalidad mientras que en otras aumentan las hospitalizaciones, según lo dijo este jueves la directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la doctora Rochelle Walensky.  

La tasa de contagios en Estados Unidos ha aumentado en las últimas semanas, el porcentaje de personas hospitalizadas también ha subido un 7% en los últimos siete días, según cifras oficiales.

Sin embargo, las muertes por coronavirus no han aumentado considerablemente en promedio, lo que algunos expertos creen que se debe, al menos en parte, a las altas tasas de vacunación de personas de 65 años o más, que son de las más susceptibles a enfermar de gravedad.

Con información de NBC News y The Associated Press.

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