© Copyright (c) 2021 Telemundo. ¿Es beneficiosa la reforma migratoria de Biden para la economía de Estados Unidos?

El presidente, Joe Biden, considera que una gran reforma migratoria tendría un impacto positivo en la economía estadounidense, además de otros beneficios como mantener unidas a familias, promover la diversidad y aliviar el colapso de las cortes de inmigración. 

“Cree que la modernización de nuestro sistema de inmigración ya se atrasó mucho, y es buena para los estadounidenses y buena para la economía”, dijo hace una semana la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki. 

El proyecto de reforma, llamado Ley de Ciudadanía de 2021, seguirá estancado en el Congreso al menos hasta abril por falta de apoyo, pero la Casa Blanca considera que “estimulará nuestra economía al tiempo que garantiza que todos los trabajadores estén protegidos”. 

¿Es realmente buena esta reforma migratoria para la economía de Estados Unidos? Tras leer múltiples informes académicos, la respuesta es sí, Biden está en lo correcto.

Estos son algunas de las razones: 

Desde hace varios años se viene hablando de los beneficios de una reforma migratoria para la economía estadounidense. En 2013, la Administración de Barack Obama publicó un reporte en el que señalaba las ventajas de modernizar el sistema migratorio y legalizar a los casi 11 millones de indocumentados que se estima viven en el país.

El estudio, realizado por diversas agencias gubernamentales, concluyó que aprobar la reforma migratoria que se discutía entonces en el Congreso, y que finalmente fracasó, incrementaría el producto interior bruto del país un 5.4% hasta el año 2033. Además, reduciría el déficit del presupuesto federal en casi 850,000 millones de dólares en ese mismo plazo. 

“Una fuerza laboral más grande; mayor productividad e inversión; y sectores de tecnología, turismo, hostelería, agricultura y vivienda más sólidos son solo algunas de las formas clave en que la reforma migratoria fortalecería la economía de Estados Unidos”, señalaba el informe. 

Otro reporte, de la Oficina de Presupuesto del Congreso y también del año 2013, determinó que si bien la reforma migratoria que discutían los senadores implicaría el aumento del gasto federal en 262,000 millones entre 2014 y 2033, principalmente por créditos fiscales y el gasto en programas de salud, los ingresos adicionales tras la legalización de la población indocumentada podrían alcanzar los 459,000 millones de dólares en el período de 2014 a 2033, principalmente porque crecería la fuerza laboral y más gente pagaría impuestos. 

“Regularizar a los inmigrantes no autorizados ayudará a la economía, principalmente al aumentar la productividad y los salarios de los inmigrantes legalizados”, dijo a Noticias Telemundo Alex Nowrasteh, director de estudios de inmigración en el Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Instituto Cato. 

Un estudio elaborado por Nowrasteh encontró que los salarios de las personas indocumentadas eran cerca del 11.3% más bajos que los de los inmigrantes autorizados, y sugería que el estatus migratorio explica esa diferencia. Regularizar a los indocumentados “probablemente reduciría” las brecha salarial, señalaba el informe. 

Otro estudio, de los investigadores Pierre Azoulay, Benjamin Jones, J. Daniel Kim y Javier Miranda, publicado en septiembre del 2020 por la Oficina Nacional de Investigación Económica, encontró que los inmigrantes actúan más como «creadores de empleo» que como «buscadores de empleo», y fundan empresas en una tasa más alta que los nativos estadounidenses.

Buena parte de los fundadores de las grandes compañías que están marcando el espíritu emprendedor en Estados Unidos son inmigrantes, determinó el estudio.

El Centro Presidencial George W. Bush señaló en 2018 que deportar a todos los inmigrantes indocumentados, si fuese posible, dañaría la economía del país y “provocaría una reducción de la fuerza laboral de alrededor de un 4.5% y podría llevar a reducciones del producto interior bruto de hasta 4.7 billones de dólares en 10 años”. 

“Un camino hacia la ciudadanía es la solución más razonable”, señala el centro, fundado por el expresidente republicano George W. Bush. 

Más allá de la regularización de millones de indocumentados, Nowrasteh indicó que Estados Unidos requiere la entrada de más inmigrantes autorizados para aumentar la producción nacional. Esto, además, disminuiría la cantidad de dinero que se destina a controlar la inmigración no autorizada. 

“La aplicación de la ley de inmigración es como un impuesto», aseguró, «hace a Estados Unidos más pobre e impide que los trabajadores y las empresas fabriquen los bienes y servicios que demandan los estadounidenses”.

En un reciente artículo publicado por el diario The Washington Post, A. K. Sandoval-Strausz, director del programa de estudios latinos en la Universidad Estatal de Pennsylvania, recordó como la reforma migratoria de 1986 (IRCA), que regularizó a 2.7 millones de inmigrantes indocumentados durante la Administración de Ronald Reagan, hizo que los salarios de las personas beneficiadas aumentaran 15% en cinco años, y en dos décadas se duplicó el porcentaje de dueños de viviendas y su nivel de pobreza disminuyó a la mitad. 

“Lo que nos muestra la historia de IRCA es que no hay razón para temer un camino generoso hacia la ciudadanía para los estadounidenses indocumentados. Al contrario, todos tenemos mucho que ganar de ello”, escribió Sandoval-Strausz. 

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